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Brosnan hortera y canalla

Por | 04 mayo 2006 | Comentar


No quisiera eclipsar las indudables virtudes de The Matador al poner el acento en el trillado detalle apuntado sobre esta película: la transformación del Brosnan-007 en la absoluta antagonía del elegante y pulcro agente secreto. Pero, sin duda, si Richard Shepard sabía con seguridad que Pierce Brosnan interpretaría al asesino Julian Noble, durante la escritura del guión debió relamerse en su imaginación figurándose al actor en este papel opuesto a todo rastro de sofisticación. Y en cierto modo, parte de la comicidad del filme reside en la divertida interpretación que Brosnan hace de este rudo asesino a sueldo, una profesión que su personaje prefiere calificar eufemísticamente como de ‘facilitador de fatalidades’. Si Brosnan pretendía desvincular su carrera definitivamente de la larga sombra de Bond, la elección de este personaje resulta idónea para hacerlo de forma tajante.


Título: Matador (The Matador).
Dirección y guión: Richard Shepard.
Países: USA, Alemania e Irlanda.
Año: 2005.
Duración: 97 min.
Género: Comedia negra.
Interpretación: Pierce Brosnan (Julian Noble), Greg Kinnear (Danny Wright), Hope Davis (Bean), Philip Baker Hall (Sr. Randy), Adam Scott (Phil Garrison), Dylan Baker (Lovell), Portia Dawson (Guenivere), Jonah Meyerson (Chico de 10 años), Maureen Muldoon (Gretchen), Antonio Zavala (Barman).
Producción: Pierce Brosnan, Beau St. Clair, Sean Furst y Bryan Furst.
Música: Rolfe Kent.
Fotografía: David Tattersall.
Montaje: Carol Kravetz-Aykanian.
Diseño de producción: Robert Pearson.
Dirección artística: Marcelo Del Río.
Vestuario: Catherine Marie Thomas.
Web: www.mangafilms.es/matador/
Estreno en España: 12 Abril 2006.

Con barba de varios días, peinado desaliñado producto de la dejadez, cadeneta de oro típica de chuleta de barrio y un vestuario en consonancia con el conjunto, Brosnan se mete verosímilmente en la piel de este asesino quemado por el estrés. Solo e incapaz de ahogar las penas como antaño, a base de alcohol y la compañía de jóvenes prostitutas, Noble se topa en Ciudad de México con una tabla de salvación. Tras uno de sus trabajos, un Noble beodo se aposta en la barra del bar del hotel donde se hospeda el día de su cumpleaños. Allí conoce a alguien ‘normal’, un formal hombre de negocios (Greg Kinnear) con quien trabará una de esas extrañas amistades, basadas en el contraste radical, tan del gusto del cine.

A partir de ahí, el mínimo argumento de The Matador transcurre entre los cachondos diálogos de dos seres tan diferentes, sazonados a veces con cierta ternura, y la resolución de la crisis de Julian Noble, incapaz de retomar su oficio con la eficacia habitual. Rodada ágilmente y sin perderse en rodeos, el filme se apoya en el trabajo actoral y centra su discurso, casi en exclusiva, en la innata necesidad de la amistad. Kinnear (Danny Wright) le da la réplica a Brosnan en su papel de amigo, mostrándose asustadizo unas veces y morbosamente curioso otras. El reparto lo completan Hope Davis, como dulce esposa de Danny, y un secundario siempre solvente, Philip Baker Hall, como enlace de Julian.

Fresca y original, The Matador no es pretenciosa y quizá, por eso mismo, mitigue alguna de sus lagunas argumentales. Lástima que, pese a los esfuerzos de Brosnan por demostrar que hay vida más allá del agente Bond, la cinta haya pasado más bien desapercibida. Un sino que al irlandés parece perseguirle durante los últimos años.