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El decálogo del guardaespaldas

Por | 27 julio 2006 | Comentar


Una película adscrita por completo a los cánones de un género no tiene por qué ser necesariamente previsible o, lo que es peor, mediocre por repetir sin originalidad lo ya visto en otras. Con cierta frecuencia, la cartelera se puebla de cintas de atracos perfectos, ‘thrillers’ policiacos y políticos o comedias románticas. Esta La sombra de la sospecha (otra pésima y tópica traducción de un correcto título original: The Sentinel), pertenece, por desgracia, al grupo de las cintas de género más bien mediocres. Aborda el trillado asunto cinematográfico de los guardaespaldas e intenta sustentar su floja trama en una conspiración cuyo desenlace es intuible sin que llegue a mediar el metraje de la cinta. En ella están presentes todos los clichés que el cine ha labrado en torno a la figura del guardaespaldas: su autoprohibición de intimar con el cliente, aunque violada como suele ser habitual, su preparación para recibir la bala destinada a aquél y su vida solitaria tras un divorcio motivado por su dedicación franciscana al oficio.


Título: La sombra de la sospecha (The sentinel).
Dirección: Clark Johnson.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 108 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Michael Douglas (Pete Garrison), Kiefer Sutherland (David Breckinridge), Eva Longoria (Jill Marin), Kim Basinger (Primera Dama Sarah Ballentine), Martin Donovan (William Montrose), Ritchie Coster, David Rasche (Presidente Ballentine), Kristin Lehman (Cindy Breckinridge), Raynor Scheine (Walter), Chuck Shamata (Director Overbrook).
Guión: George Nolfi; basado en la novela de Gerald Petievich.
Producción: Michael Douglas, Marcy Drogin y Arnon Milchan.
Música: Christophe Beck.
Fotografía: Gabriel Beristain.
Montaje: Cindy Mollo.
Diseño de producción: Andrew McAlpine.
Vestuario: Ellen Mirojnick.
Estreno en USA: 21 Abril 2006.
Estreno en España: 21 Julio 2006.
Web: www.sentinelthemovie.com.

Todo esto le sucede a Pete Garrison (Michael Douglas), una leyenda en el servicio secreto tras haber recibido una bala destinada al ex presidente Reagan. Pero una conspiración para asesinar al presidente (otro de esos clichés ya presente en algunas cintas como En la línea de fuego, con Eastwood como guardaespaldas presidencial) pondrá patas arriba a dicho servicio. En este caso con el agravante de que, dentro del mismo, hay un topo sirviendo en bandeja el crimen a unos implacables ex agentes del KGB ruso (¿por qué siempre los rusos aparecen con esa misma cara de mala leche en todas las películas norteamericanas?). Aunque, la verdad sea dicha, parece poco creíble que un asesinato de ese calibre sea organizado de la manera tan pachanguera que se nos explica en un guión tan poco desarrollado y verosímil. Increíble también resulta que, para hallar una pista clave que les conduzca al topo, los del servicio secreto se basen en unas simples respuestas a un polígrafo.

Probablemente, conscientes de que tan escasos mimbres apenas darían para un capítulo de una serie tipo Alias o 24, los productores decidieron usar el reclamo de las estrellas para compensar esta flojedad argumental. Eva Longoria es una pupila aventajada de Garrison a la que, en un ejercicio de lastimosa obviedad, es presentada como la típica chica guapa pero lo suficientemente lista y profesional como para superar a esos primarios compañeros que sólo le halagan sus virtudes físicas. Kiefer Sutherland, ex amigo de Garrison, es un perro de presa que llevará la investigación para desenmascarar al topo ayudado por la alumna de Garrison, el principal sospechoso. A pesar de que aquí pudiera haber material para sacar más chica dramática de estas tensas relaciones personales-profesionales, el desdibujado perfil de todos ellos lo impide. Y Kim Basinger es la primera dama de cuya protección se encarga Garrison.

En definitiva, una olvidable película que, a duras penas, llega a la categoría de digno entretenimiento, dada la previsible deriva de una trama escasa, carente de agudas complejidades y poco exigente con el espectador. Quizá no quieran obligarnos a discurrir mucho en estos tiempos de calor estival.
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Escuche este reportaje del equipo de LoQueYoTeDiga sobre 'Guardaespaldas de película'.
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"Me mola ser mala"

Por | 24 julio 2006 | Comentar


Éste parece ser el único ‘leit motiv’ de esta mamarrachada videoclipera titulada Domino. Una película tópica y estereotipada a la que ni siquiera salva su florido reparto. La coletilla de “basada en hechos reales, más o menos” es ya sintomática de esta cinta más preocupada por sus truquitos visuales que por su historia, la cual es bastante poco concreta, por cierto. Porque Domino quiere narrar la biografía de la rebelde cazarrecompesas Domino Harvey, pero también quiere imitar el estilo violento y chulo de los personajes de Tarantino, darle al conjunto la intriga de una cinta de atracos y, puesta a rizar el rizo, sazonarlo con un mensajillo dramático con la rebelión primero, y la redención final (como mandan los cánones del ‘biopic’), de la protagonista. Es decir, un batiburrillo de intenciones narrativas al que, además, se le añaden toques humorístico por cuenta de su crítica al desquiciado mundo televisivo. No sé qué pensaría de la película la biografiada Domino, quien murió de una sobredosis a los 35 años poco antes del estreno, pero, seguramente, no le agradaría que no sólo se omitiera su condición de homosexual, de la que estaba orgullosa, sino que en ella se la perfile como una bomba sexual liada con un compañero cazarrecompensas.


Título: Domino
Dirección: Tony Scott.
Países: Reino Unido y Francia.
Año: 2005.
Duración: 127 min.
Género: Thriller, acción.
Interpretación: Keira Knightley (Domino Harvey), Mickey Rourke (Ed Mosbey), Edgar Ramirez (Choco), Rizwan Abbasi (Alf), Ian Ziering (él mismo), Brian Austin Green (él mismo), Christopher Walken (Mark Heiss), Mena Suvari (Kimmie), Jacqueline Bisset (Sophie Wynn), Lucy Liu (Taryn Miles), Delroy Lindo (Claremont Williams III).
Guión: Richard Kelly; basado en un argumento de Richard Kelly y Steve Barancik.
Producción: Tony Scott y Samuel Hadida.
Música: Harry Gregson-Williams.
Fotografía: Daniel Mindel.
Montaje: William Goldenberg y Christian Wagner.
Diseño de producción: Chris Seagers.
Vestuario: B.
Estreno en Reino Unido: 14 Oct. 2005.
Estreno en España: 21 Julio 2006.
Web: www.domino.aurum.es

La elección de la británica Keira Knightley para el papel de Domino también tiene algo de estereotipo. Si hasta ahora solía hacer papeles de bella y dulce señorita en comedias románticas, aquí se la quiera situar en las antípodas de este registro. La niña buena se hace mala, como la propia Domino, ex modelo e hija de padre ricos y famosos (su padre era el actor Laurence Harvey). En la enésima resucitación para el cine de Mickey Rourke, éste continúa por la línea de Sin City: un tipo duro con mucho vivido tras de sí. Y del resto del reparto extraña ver en semejante bodrio a secundarios de lujo como Christopher Walken y Delroy Lindo, o a la menuda y bella Mena Suvari, cuya imagen siempre estará ligada a la icónica escena de los pétalos en la magnífica American Beauty. Dentro de la —digamos— vena cómica del filme, también aparecen, autoparodiándose a sí mismos, dos de los personajes de la serie Sensación de vivir (Ian Ziering y Brian Austin Green), odiada desde la infancia por Domino.

Aparte de que la historia se pierda en reiterados subterfugios, lo que más me molestó fue ese montaje —tan de moda— de continuos cortes de planos, movimientos de cámara acelerados y distorsionados y la constante presencia de efectos sonoros y fragmentos musicales para subrayar, prácticamente, cada secuencia. Es decir, un elogio al barroquismo audiovisual propio del videoclip que, por lo demás, es poco o nada original. La repetición de los primeros planos del encendido de los cigarrillos y la machacona reiteración de frases (no basta con la que las repitan ‘en off’, sino que también las acompañan con letreritos deslizantes) terminan por hacer de lo más irritante el visionado de esta cinta atrapada por sus continuas poses.

OTRAS OPINIONES...
Joaquín R. Fernández, en LA BUTACA: "Una cinta aburrida y en la que no existe ningún equilibrio entre la forma y el contenido, quedando éste en un segundo lugar. Una amalgama de situaciones accesorias, algunas de ellas delirantes. Scott recurre a la estética videoclipera más extrema..."
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Pablo del Moral, en LA BUTACA: "Como cinta de acción es un enorme chasco, ridículo y demasiado extravagante. Pero como parodia y comedia negra es divertida y hasta incisiva con los clichés del género. Su frenesí sensorial puede considerarse una falla, si bien resulta hipnótico..."
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Rosenrod, de Dioses y Monstruos: "Francamente, tengo mis serias dudas de que Cariño, estoy hecho un perro pueda ser peor que esta auténtica y mediocre tomadura de pelo".

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La nostalgia pudo con el afán renovador

Por | 17 julio 2006 | Comentar


Antes de opinar, confieso que mi adoración ‘comiquera’ hacia Spiderman siempre fue en detrimento del Hombre de Acero. En mi caso, que no es ni mucho menos aislado, se me hacía más fácil la identificación con el lanzaredes, cuyos problemas cotidianos se asemejaban más a los míos, y la dificultaba con Superman, un héroe demasiado invulnerable y popular. Pero siempre recordaré con cariño esa primera película de Richard Donner que, con casi 30 años a sus espaldas, se puede ya tildar como de clásico del cine de superhéroes. También con cariño hacia aquella cinta parece haber iniciado su mastodóntico proyecto Bryan Singer, quien no ha escatimado en guiños al filme del 78 en su Superman Returns. Avalado por su buen hacer en las magníficas X-Men I y II, Singer es, en gran parte, uno de los principales responsables de haber abierto un filón a la industria con las historias de los superhéroes de toda la vida. Sus vidas y aventuras siempre estuvieron ahí, en las viñetas dibujadas por maestros como Kirby, Byrne, Romita, Buscema o Miller, y al cine sólo le faltaba un ingrediente clave para llevar a su terreno tan fascinante mitología: el píxel. Singer lo vio claro en el año 2000 y, por ahora, la ecuación “famoso personaje de cómic más efectos digitales” parece bendecida por el éxito comercial. Amén de las secuelas previstas de personajes ya pasados al celuloide (Hulk, Spiderman, Los 4 Fantásticos o Batman…), los próximos en ‘debutar’ en la pantalla serán El motorista fantasma, Iron Man o Wonder Woman, entre otros.

Por tanto, Singer, quien también guioniza o produce otras películas de héroes, va camino de convertirse en el ‘santa santorum’ de este pujante género. Y él sabe mejor que nadie que, una vez demostrado el dominio de la técnica, el público exige buenas historias. Porque, al final, la clave del éxito artístico siempre habitará en la cabeza de un creador con buenas ideas, más que en un mañoso en el uso de la técnica.


Título: Supermans Returns
Dirección: Bryan Singer.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 154 min.
Género: Acción, aventuras, ciencia-ficción.
Interpretación: Brandon Routh (Kal-El/Clark Kent/Superman), Kevin Spacey (Lex Luthor), Kate Bosworth (Lois Lane), James Marsden (Richard White), Frank Langella (Perry White), Eva Marie Saint (Martha Kent), Parker Posey (Kitty Kowalski), Sam Huntington (Jimmy Olsen), Kal Penn (Stanford), Marlon Brando (Jor-El).
Guión: Michael Dougherty y Dan Harris; basado en un argumento de Bryan Singer, Michael Dougherty y Dan Harris; basado a su vez en los personajes de "Superman" creados por Jerry Siegel y Joe Shuster.
Producción: Jon Peters, Bryan Singer y Gilbert Adler.
Música: John Ottman.
Fotografía: Newton Thomas Sigel.
Montaje: John Ottman y Elliot Graham.
Diseño de producción: Guy Hendrix Dyas.
Vestuario: Louise Mingenbach.
Estreno en USA: 28 Junio 2006.
Estreno en España: 12 Julio 2006.
Web: www.supermanreturns-es.com.

Y considero que es, en el terreno de las ideas o de la narrativa, donde más flojea esta Superman Returns. Quiere contarnos nuevas peripecias del superhéroe más acordes con nuestro tiempo, pero no quiere olvidarse del origen fílmico del héroe. Esta indefinición es palpable desde los títulos de crédito y se extiende durante su largo metraje, cuando se recrean —con la espectacularidad que posibilita la técnica actual— el estallido del planeta Krypton, su vida en la granja de sus padres terráqueos o la reaparición holográfica de Marlon Brando, padre del kryptoniano. Así, la cinta oscila entre el ‘remake’ y un tímido afán por aportar una nueva entidad a Superman. Para darle un barniz más propio, Singer decide tomarse más en serio al personaje, ponerlo ante conflictos humanos de mayor calado y aportarle a su regreso unas propiedades cuasi mesiánicas. Pero quizá resulte forzado todo este andamiaje en una figura de cualidades tan poco dramáticas como la de Superman. Como contrapartida de este exceso de gravedad, la película pierde el añejo humor de la de Donner y adopta una estética general más oscura.

La larga sombra de Christopher Reeve sobrevuela, en todo momento, las apariciones de un correcto y hercúleo Brandon Routh, Kate Bosworth cumple en su papel de una despechada Lois Lane, quien ha ganado un Pulitzer —pese a sus perpetuas dudas ortográficas— con un artículo titulado Por qué el mundo no necesita a Superman , y Kevin Spacey hace de Lex Luthor un villano más sosegado y menos histriónico que Gene Hackman.

Lo indiscutible de esta Superman Returns es su sobrada capacidad para apabullar en sus secuencias de acción, a cada cual más espectacular. Queda demostrado que Singer y su equipo de efectos digitales manejan a la perfección las herramientas visuales, ahora cabe exigirle más arrojo y menos reverencia al pasado en el guión de la secuela que afronte.

OTRAS OPINIONES...
Rosenrod, de Dioses y Monstruos: “Para los que conocimos la de Donner (…) es inevitable una cierta sensación de vacío entre la nostalgia respetada y los tímidos intentos de renovación (hablar de revolución sería excesivo)”.
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José C., de Cine: “La jugada final no es redonda, pero podía serlo. El final consiste en que el Superman que quiere ser querido va a descubrir que hay algo más importante, hay alguien a quien va a querer él. Y no se trata de la chica”.

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