Categoría(s):

Balagueró, talento natural para el suspense

Por | 10 marzo 2006 | Comentar


En muchos casos se habla mal de nuestro cine porque se da más cancha a productos mediocres, basados en axiomas patrios como el sexo o el humor bizarro, que a buenos trabajos filmados por gente con talento e ideas sobre qué histora cuentan y cómo quieren hacerlo. Jaume Balagueró, especialista en el género de suspense que no descuida el contenido de sus historias y el pulso narrativo de las mismas, es un buen ejemplo de esos otros cineastas españoles dotados de un estilo propio para transitar por caminos distintos y menos sobreexplotados en nuestras fronteras.

Curtido en la escuela del cortometraje, este catalán de formación periodística y con experiencia ante los micrófonos (dirigió el programa La Espuma de los días) debutó con el largo Los sin nombre, una buena 'opera prima' lastrada quizá por el abuso de los clichés del pujante género del terror psicológico. Pese a todo, la buena acogida de esta cinta le posibilitó dar el salto internacional. Y lo hizo con un rotundo éxito. Darkness, cuya historia parte del cliché de la casa encantada, recaudó seis millones y medio de dólares durante sus dos primeros días de estreno en 1.7000 salas estadounidenses. En este trabajo corroboró su solvencia para crear terroríficas atmósferas y su firme propósito de narrar sin renunciar a la elegancia y sin dejarse llevar por los efectismos habituales. No obstante, y debido al irrenunciable factor comercial de estas costosas producciones, también asume en ella lugares comunes de este género avivado también por la industria japonesa.

Pero creo no equivocarme al considerar su último trabajo, Frágiles, como su película más redonda y equilibrada. La capacidad de Balagueró para aterrar permanece intacta en ella, pero a esta cualidad ya conocida se le suma una interesante historia primorosamente narrada. De nuevo, al igual que en Darkness, la cinta se rodó en inglés y contó con un eficaz reparto encabezado por Calista Flockhart (Amy). Se parte de unos hechos extraños y aterradores acaecidos en un centenario hospital infantil ubicado en la Isla de Wight (Gran Bretaña) a punto de ser cerrado. Desde esa punta del iceberg, la enfermera Amy, llegada para cubrir una vacante, irá desentrañando qué mal acecha a los niños y empleados del vetusto centro. El filme parte de un ritmo tranquilo para no estorbar la narración, sólo interrumpida puntualmente por extraños sucesos, pero se precipita hacia un final donde se armonizan escenas espeluznates y una última bella secuencia que aporta un envoltorio de fábula al conjunto.
Categoría(s):

Entretenida, cómica y sin pretensiones

Por | 09 marzo 2006 | Comentar


Es innegable el tirón comercial del cine familiar. Las razones, obvias: se trata de películas toleradas para todos los públicos que ofrecen una ocasión perfecta para que padres e hijos compartan un rato en la sala de cine. Además, en el alquiler y compra de DVDs, los más pequeños también deciden, lo que les asegura a estas cintas un alto rendimiento comercial, al que también se ha de añadir los jugosos dividendos provenientes de la venta de productos de merchandising y juguetes derivados del filme. Pero no todas estas cintas consiguen conjugar la fórmula ideal, la que hace que la peli asegure diversión por igual a niños y adultos. Los Increíbles, Wallace y Gromit o Shrek son algunos de los filmes recientes poseedores de esta exitosa ecuación. Sus guiones ofrecen chistes y acción propicios para el niño, pero también se elaboran con la suficiente perspicacia como para que los adultos también lo pasen bien y desentrañen ese segundo mensaje, de carácter didáctico, casi siempre presente en la historia. Como no hacer caso al que dirán, en Shrek, o el no verse superior a los demás por contar con cualidades extraordinarias, en Los Increíbles.


Dirección: Mike Mitchell.
País: USA.
Año: 2005.
Duración: 102 min.
Género: Comedia, acción, aventuras.
Interpretación: Kelly Preston (Josie/Jetstream), Michael Angarano (Will Stronghold), Kurt Russell (Steve Stronghold/El Comandante), Danielle Panabaker (Layla), Mary Elizabeth Winstead (Gwen Grayson), Steven Strait (Warren), Dee-Jay Daniels (Ethan), Kelly Vitz (Magenta), Lynda Carter (Directora Powers), Bruce Campbell (Entrenador Boomer), Dave Foley (Mr. Boy).
Guión: Paul Hernandez, Bob Schooley y Mark McCorkle.
Producción: Andrew Gunn.
Música: Michael Giacchino.
Fotografía: Shelly Johnson.
Montaje: Peter Amundson.
Diseño de producción: Bruce Robert Hill.
Dirección artística: William Hawkins.
Vestuario: Michael Wilkinson.
Estreno en España: 24 Febrero 2006..
Web: www.disney.es/Filmes
Disney/skyhigh

Sky high, una escuela de altos vuelos, adaptación de un cómic homónimo, es fiel a esta fórmula y la aplica con éxito. En su argumento tira del pujante asunto de los superhéroes, aunque explota más su vena cómica que la acción espectacular basada en epatantes efectos especiales. La historia se centra en el hijo único de la pareja más popular de superhéroes formada por El Comandante (Kurt Russell) y Jetstream (Kelly Preston). Ambos quieren que su hijo, Will Stronghold (Michael Angarano), acuda a la más famosa escuela de superhéroes, Sky high, y potencie allí los superpoderes heredados de unos padres tan cualificados. Pero Will tiene sus dudas y no cree que tenga ningún poder especial. En la escuela, donde dividen a los alumnos en héroes y curritos (los que carecen de superpoderes), Will recrudece sus dudas y quedará ligado al grupo de curritos, causando la consiguiente decepción familiar. Aparte de este punto de partida, la historia contará la dura vida de Will y sus compañeros curritos en una escuela donde los héroes actúan con pose de superioridad y humillan a diario al marginado grupo de los curritos.

El argumento, sazonado de chistes y acción, tiene el típico envés didáctico. En este caso, doble, ya que deja como eseñanzas la fidelidad a los amigos y el no presionar a los niños para que alcancen metas fuera de su alcance. No tiene grandes pretensiones, pero cumple a la perfección su objetivo: hacer pasar un buen rato a niños y grandes durante hora y media.
Categoría(s):

Aguda y poderosa

Por | 07 marzo 2006 | Comentar


Me impresionó Syriana. Cierto es que su escalofriante relato puede ser más o menos inferido: ¿Quién no piensa a estas alturas que los dirigentes de los países árabes usan sus ricos recursos energéticos para contentar al primer mundo y vivir a cuerpo de rey, en lugar de mejorar la vida de sus depauperadas poblaciones?; ¿o quién no intuye que el caldo de cultivo del terrorismo suicida es la ideologización de jóvenes descontentos con su negro futuro y receptivos a los mensajes de odio a las 'malvadas' democracias occidentales? No obstante, la aguda y poderosa explicitación de todos estos hechos, y otros más escalofriantes, convierte a esta cinta coral en un necesario y clarividente fresco sobre los turbios negocios que gobiernos, petroleras y agencias de espionaje urden para controlar el valeroso y escaso oro negro.


Dirección: Stephen Gaghan.
País: USA.
Año: 2005.
Duración: 126 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: George Clooney (Bob Barnes), Matt Damon (Bryan Woodman), Jeffrey Wright (Bennett Holiday), Chris Cooper (Jimmy Pope), William Hurt (Stan Goff), Mazhar Munir (Wasim), Tim Blake Nelson (Danny Dalton), Amanda Peet (Julie Woodman), Christopher Plummer (Dean Whiting), Alexander Siddig (Príncipe Nasir).
Guión: Stephen Gaghan; basado en el libro "See no evil" de Robert Baer.
Producción: Jennifer Fox, Michael Nozik y Georgia Kacandes.
Producción ejecutiva: George Clooney, Steven Soderbergh, Ben Cosgrove y Jeff Skoll.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Robert Elswit.
Montaje: Tim Squyres.
Diseño de producción: Dan Weil.
Vestuario: Louise Frogley.
Estreno en España: 3 Marzo 2006.
Web: www.syriana-es.com

Cooproducia por gentes de negocio hollywoodiense muy comprometidos con espinosos asuntos políticos, como George Clooney o Steven Soderbergh, Syriana es el segundo trabajo como director del guionista de Traffic, Stephen Gaghan. Tanto Clooney como Matt Damon, los nombres más conocidos del reparto, rebajaron sustancialmente sus emolumentos en este proyecto. Clooney, en uno de sus mejores papeles, donde no va de guapo, ni de héroe, rubrica una compleja interpretación, llena de matices y en la que quiso poner todo su talento, a juzgar por los 20 kilos que engordó para su personaje.

Con un guión repleto de breves e incompletas escenas que se suceden unas a otras , el filme exige la total atención del espectador. No le da tregua pero, si se sigue el hilo, tampoco le abandona a su suerte mediante una pose de complejidad indescifrable. En esencia, la cinta se centra en dos temas: el poder de dos petroleras norteamericanas, capaces de movilizar a la CIA para que medie en una operación de fusión y todos los elementos juegen a su favor; es decir: que el rico mandamás dueño del petróleo se pliegue a su oferta, en lugar de la más ventajosa para su pueblo procedente de un comprador chino; y finalmente, relaciona esta dejadez del gobernante árabe con el abandono de una población empobrecida, hastiada y, como consecuencia de ello, idónea para ser reclutada por radicales religiosos como bombas humanas contra Occidente.

Y pese a la brevedad de las secuencias, el guión llega a esbozar un preciso retrato de la vida y las motivaciones que mueven a los principales personajes del filme. A unos sólo les impulsa la ambición de dinero y poder, y sus descuidadas vidas privadas casi les resultan un estorbo, una rémora (como al abogado Bennett Holiday interpretado soberbiamente por Jeffrey Wright). En consecuencia, es habitual verles siempre en el trabajo y solos. Otros, como el agente de la CIA interpretado por Clooney, han visto tanta corrupción a su alrededor que tampoco se han resistido a caer en las tentaciones del dinero fácil. Aún así, este personaje casi mereciera ser elevado a los altares frente a sus cobardes compañeros y amigos, capaces de apuñalarle pese a ser conscientes de su encomiable hoja de servicios.

La palabra Syriana es usada entre algunos ámbitos políticos para referirse a un hipotético y futuro estado de paz y equilibrio en Oriente Medio. A juzgar por este descarnado retrato, este concepto parece aún difícilmente materializable.